¿Quién no tiene una amalgama dental? A pesar de que se han dado pasos para regular su uso, durante décadas han formado parte de la boca de miles y miles de personas.

Las amalgamas dentales, son esos empastes dentales que se han utilizado durante décadas para arreglar nuestras caries. Si os miráis en la boca, muchos de vosotros los tendréis, son de color oscuro, metálico.

Están compuestas por una aleación de mercurio, plata, estaño y cobre. Más del 50% de la amalgama es mercurio. Es un material para los profesionales dentistas era barato, fácil de elaborar y de manipular, además, de resistente.

Aproximadamente Siete empastes de amalgama corresponden a un peso de unos dos gramos de mercurio puro. Un gramo de mercurio inyectado directamente en el cuerpo nos conduciría a la muerte. Soportamos las amalgamas porque el mercurio lo absorbemos lentamente. El mercurio tiene la capacidad de ser volátil, de convertirse en vapor a solo 20 grados, en la boca, tenemos una temperatura muy superior, así que continuamente se libera el vapor de mercurio y es absorbido por el cuerpo.

Esta liberación de mercurio aumenta al masticar, al tomar comidas y bebidas calientes o acidas, fumar o masticar chicles.

Se sabe que la intoxicación por mercurio a dosis pequeñas y prolongadas tiene la misma gravedad para nuestra salud que la intoxicación aguda a largo plazo.

El mercurio de las amalgamas llega al cuerpo:

1.- Desde la cavidad nasal y bucal llegan vapores a la circulación sanguínea, al sistema nervioso y cerebro.
2.- Los vapores se ingieren por el pulmón parcialmente a través de las vías respiratorias de ahí a la sangre y de ahí a todos los órganos donde más se almacena el metal pesado.
3.- Cuando masticamos se desprenden partículas de amalgama que tragamos y llegan al intestino delgado. La flora las transforma en vapor de mercurio en su forma más peligrosa “mercurio metílico” del intestino a la sangre y de ella a todos los órganos.
4.-El metal se difunde a través de las encías, las raíces dentales y mandíbula hasta el sistema nervioso y cerebro.

Al principio el cuerpo intenta acabar con los metales pero no puede y es el mercurio quien ataca y debilita el sistema inmune, así que los hongos, virus y bacterias pueden extenderse muy fácilmente.

Para el tratamiento tanto de la eliminación del mercurio que se haya ido acumulando en nuestro cuerpo, como para la posterior, siempre posterior, extracción de las amalgamas de la boca La kinesiología tiene una serie de protocolos.

Lo primero que hacemos es investigar dónde está acumulado el mercurio, a que órganos y tejidos están afectando y que no adaptaciones biológicas sufre el paciente por ello. Hacemos un estudio minucioso y por de testaje buscaremos el tratamiento adecuado para su eliminación.

Es después de la eliminación del mercurio del cuerpo. Después de la completa desintoxicación de órganos, tejidos y neuronas, y la restauración del sistema inmune, nervioso y endocrino, cuándo se puede comenzar bajo supervisión kinesiológica y con
la ayuda de un odontólogo experto en la extracción respetuosa de las amalgamas, que podamos comenzar a retirarlas lenta y progresivamente de la boca.

Es un error, una agresión tremenda para la salud, quitarlas a la vez o de cualquier manera. Hay personas que leen que las amalgamas son malas para la salud y se las retirar sin protocolo alguno, con el cuerpo ya intoxicado por el mercurio y con un
sistema inmune muy debilitado por esta causa.

El hecho de quitar las amalgamas sin protocolos hacen que el paciente se intoxique mucho más, que trague partículas de mercurio produciendo, una intoxicación aun mayor de la que tenía y un caos mayor a toda su biología. He visto pacientes en consulta después de haberse quitados las amalgamas de este modo, y con poca capacidad adaptativa, que por ejemplo, un mes después de la extracción se produjo una diabetes, o una enfermedad inmunitaria o su estado general de salud empeoró
sustancialmente.

Por lo que sí tienes amalgamas dentales y te preocupa lo primero que tienes que hacer es llamar a tu kinesiólogo de confianza y pedirle un estudio kinesiológico. Él estudiará el impacto de la intoxicación sobre todo el organismo y buscará los órganos,
tejidos y glándulas que necesitan ayuda. El, te mostrará el camino exacto para una exitosa desintoxicación y una posterior extracción de las amalgamas acompañados de un experto profesional odontólogo.