CANDIDIASIS I ¿QUÉ ES?

Este artículo es una serie de cuatro en el que voy a desarrollar en profundidad: ¿qué es la candidiasis? ¿qué trastornos produce? ¿por qué la kinesiología es clave para su diagnóstico? y cerraré la serie con una dieta específica para tratar la cándida.

“El que no busca las cándidas no las encuentra”

Hoy os voy a hablar de la infección por cándida (monilla albicans). Una infección tan común, como desconocida por la mayor parte da la población como agente altamente patógeno que afecta a nuestra salud en grado sumo y responsable de infinidad de síntomas y de enfermedades.

Os cuento: la candidiasis es una infección por hongos que pueden anidar en cualquier parte de las mucosas o piel del cuerpo humano, siendo la más frecuente el intestino, la vagina, la boca, la faringe y las fosas nasales. Las candidas vaginales, lo que llamamos” hongos “comúnmente son las más conocidas y tratadas medicamente.

Pero, como os iré contando y como ya os he contado en otros artículos y vídeos, el intestino es el origen de casi todos los problemas de nuestra salud. En este caso, el de la candidiasis, aún más.

La Cándida (Monillia albicans) es uno de los muchos microorganismos que viven en colonias en nuestra piel y mucosas desde nuestro nacimiento y durante el resto de su vida. Cuando nacemos vamos formando poco a poco nuestra genuina flora intestinal. Y la cándida, si todo va bien, forma parte de ella. En este estado y mientras nos mantengamos sanos, la cándida se encuentra en forma de levadura, comportándose así, como un organismo no invasor que fermenta el azúcar de nuestro intestino ayudándonos en la digestión y fermentación también de sustancias no digeribles para nuestra anatomía. Es una aliada.

Como hemos dicho en otras ocasiones en gran parte, nuestro estado de salud depende de un delicado equilibrio entre dos grupos principales de microorganismos: las bifidobacterias y los bacteroides. Las bifidobacterias “amigas” contribuyen al mantenimiento de un pH acido en el intestino grueso, impidiendo así la proliferación de microorganismos patógenos invasores, uno de los cuales es la Candida albicans, y protegen la mucosa intestinal. Por lo tanto, el equilibrio de la flora intestinal es básico para mantenernos sanos.

Cuando nuestra flora se desequilibra por las razones que fueran o nuestra inmunidad o sistema hormonal, la cándida prolifera y se convierte en un hongo, deja de ser una levadura aliada para convertiré en un hongo agresor y es en este estado cuando causa muchísimos problemas de salud.

Por lo tanto, la Candida albicans es un organismo unicelular, que se reproduce por gemación. Cuando prolifera puede cambiar tanto su anatomía como su fisiología, entre las formas de levadura y de hongo.

 La cándida cuando se convierte en  hongo en nuestro intestino, produce micelios, que son estructuras muy grandes, semejantes a raíces, que pueden penetrar a través de la mucosa intestinal, enquistándose en dicha mucosa, o pasar a la circulación sanguínea, facilitando así la penetración en la misma de muchas sustancias toxicas que además pueden ser antigénicas.

La Candida albicans libera por lo menos 80 sustancias químicas que son toxinas y que pueden quedarse impregnando la mucosa intestinal o pasar a la corriente sanguínea y llegar a cualquier órgano o tejido de nuestro cuerpo. También las proteínas parcialmente digeridas procedentes de la dieta, pueden pasar de esta manera a la corriente sanguínea, comportándose como toxinas (antígenos). Imaginaros el caos general e inmunitario que pueden producir.

Ante esta invasión de toxinas, que son sustancias antigénicas, extrañas al cuerpo humano, nuestro sistema de defensas genera anticuerpos contra las mismas y empieza a comportarse erráticamente. En su confusión fabrica sin cesar anticuerpos innecesarios, y así los afectados por Candidiasis frecuentemente tienen reacciones de tipo alérgico contra sustancias como el polvo, el polen, los cambios de temperatura y humedad, los perfumes, los productos de limpieza, la gasolina, el petróleo, los olores de pintura, el humo del tabaco, y otros. El sistema de defensas queda aún más debilitado y la Cándida albicans prolifera sin cesar.

El potencial de sensibilización de la Cándida albicans ha quedado demostrado por estudios que revelan que la liberación de histamia es estimulada por los antígenos de la Cándida.

Por todo esto nos afecta de una forma muy global y a todos nuestros sistemas.