Más allá de la intolerancia

En estos tiempos se habla mucho de intolerancia alimentaria. Cada vez vamos adquiriendo más conciencia sobre nuestra alimentación, nuestros malos hábitos alimenticios, la desnaturalización de los alimentos, el sin fin de tóxicos que ingerimos con los alimentos procesados, tratados, hormonados… Muchos de ellos, absolutamente nuevos para nuestra biología que, durante miles de millones de años, no tuvo exposición alguna a  estos tóxicos creados por la mano del hombre para alterar la vida del alimento, asegurar las cosechas  o para el engorde depravado de los animales que forman parte de nuestra cadena alimenticia.

Conservantes, herbicidas,  pesticidas, antibióticos, transgénicos, metales pesados etc. Todo este nuevo torrente de tóxicos llega a nuestro organismo, que se verá obligado a adaptarlos de forma rápida si no quiere enfermar. Todo un estrés constante para nuestro sistema metabólico, inmune y digestivo, que irá perdiendo grados de eficacia.

Cada vez son más los casos de intolerancias alimentarias en nuestra sociedad y cada vez son más severos los síntomas que provocan.

La intolerancia alimentaria se produce cuando el cuerpo no puede digerir bien un alimento o una parte de él. Afecta al metabolismo.

Los alimentos no metabolizables por nuestro organismo pueden producir toxinas que, por la permeabilidad intestinal, salen del intestino al torrente sanguíneo y así viajan por todo el cuerpo, pudiéndose acumular en diferentes zonas corporales, produciendo diferentes síntomas. Entre ellos:

*Dermatitis, urticaria, eczema, sarpullidos.

*Rinitis, sinusitis

*Aftas bucales.

*Asma, bronquitis.

* Astenia, Cansancio.

*Depresión.

*Problemas digestivos, digestiones lentas, gases, pesadez, distensión abdominal, acidez.

*Procesos reumáticos. Autoinmunes.

* Dolores múltiples.

*Retención de líquidos, sobrepeso, delgadez extrema.

*Problemas de concentración, sueño, irritabilidad, alteraciones de la conducta.

*Problemas psiquiátricos.

*Problemas hormonales, infertilidad.

*Osteoporosis.

La lista de síntomas es infinita dado que los tóxicos producidos por la mala digestión del alimento pueden llegar a cualquier tejido y producir una intoxicación global.

La mayor parte de las intolerancias se dan a productos comunes. Esto puede ocurrir por diferentes causas; una de ellas, el exceso de la ingesta de un tipo de alimento y malos hábitos dietéticos, otras, pueden tener que ver con carencias de enzimas digestivas y alteraciones de la flora intestinal.

 El estado de la mucosa intestinal es vital para nuestro organismo, forma parte de nuestro sistema digestivo e inmune, fuente de protección y nutrición. Pero en mal estado, fuente de toxinas e infecciones.

Lugar perfecto para albergar hongos, bacterias, parásitos, virus,  que alteraran toda nuestra microbiología intestinal e invadirán ellos  y, o sus tóxicos otras zonas corporales.

Son cientos de miles de especies de microorganismos que habitan en él. Unas aliadas e imprescindibles y otras enemigas e invasivas, por lo que es necesario asegurar el equilibrio de nuestra mucosa intestinal para “Mantener la fiesta en Paz” y conseguir la salud global.

Todas estas disbiosis intestinales mucho tienen que ver con las intolerancias, unas las producen y en otras ocasiones  es el ataque del alimento no metabolizable  el que altera nuestra microflora intestinal, dejándonos expuestos a las infecciones de los patógenos y a los tóxicos.

La kinesiología Holística con sus diferentes testajes y métodos diagnósticos, tiene acceso a todas las  informaciones de lo que ocurre en el intestino.

No es solo una herramienta precisa para  el diagnóstico de las intolerancias alimentarias, sino que también tiene acceso a las informaciones de las causas que las producen y los daños que están ocasionando  en el organismo.

Teniendo en cuenta, carencias de Enzimas, alteraciones de la flora y accediendo también a informaciones de los posibles patógenos que pudieran estar generando disturbio, tales como, hongos, parásitos, bacterias. Teniendo acceso así a toda la información de lo que ocurre en el intestino. Y a través del arsenal terapéutico en el que se apoya la kinesiología restablecer su Equilibrio.

El intestino será fuente de salud o enfermedad para la globalidad de nuestro Ser y afectará a todos los campos (químico, emocional, estructural y energético), también a todos los sistemas corporales. La Kinesiología es la herramienta más precisa para su diagnóstico y tratamiento, ya que englobará toda la información de los disturbios y la corrección de los mismos, ya sean estos los mencionados disturbios químicos u otros, emocionales, estructurales o energéticos. Siendo el cuerpo del paciente quién elige e indica el tratamiento oportuno. Que convierte a la Kinesiología en una verdadera y biológica máquina de la verdad.

Mabel Lago.

Terapeuta y docente en Kinesiología Holística.