Metales pesados, salud y kinesiología.

Como hice anteriormente con la candidiasis , me acerco a vosotros a través de diferentes artículos para hablaros sobre los metales pesados:  qué son, cómo pueden afectar a nuestra salud, cuáles son las fuentes de contaminación más habituales, mi experiencia de 25 años en consulta y, cómo la kinesiología es la mejor forma de diagnóstico y tratamiento para su desintoxicación. Mi objetivo es, como siempre, el de compartir una información y una experiencia que creo es útil e importante para todos.

Los metales pesados son componentes naturales de la corteza terrestre, por  lo que siempre han estado a nuestro lado sin afectar especialmente a nuestra salud pero, el hecho, de que el hombre moderno comenzará a manipularlos para darles ciertas utilidades, ha hecho que estén más cerca de nosotros, que están en todas partes y se acumulan dentro de nuestras  células, órganos y tejidos, perturbándolos.

Los metales pesados son compuestos de la corteza terrestre, como os decía, pero no forman parte de nuestro cuerpo. No los necesitamos para ninguna función organica, por lo que su acumulación en nuestro cuerpo, produce muchos tipos de caos diferentes que afectan a nuestra salud global, que estoy cansada de ver en consulta.

Los metales pesados  se liberan mediante la erosión de los suelos. La emisión antropógena se lleva a cabo en procesos siderúrgicos y de generación de calor, en centrales térmicas y en la incineración de basuras; son extraídos también en la minería y, de forma secundaria, proceden del depósito de desechos sólidos.

Se utilizan, además, en la producción de pinturas y vidrio, así como en la galvanización. Se distribuyen a escala mundial en forma de polvo volátil y sus depósitos.

Por todo ello, los metales pesados están cada vez más presentes en el aire,  el agua, los alimentos de los que nos nutrimos, así llegan a acumularse partículas de metales en nuestro cuerpo. Ya que son bioacumulatibos y de muy difícil eliminación, nuestro organismo no pueden metabolizarlos de ningún modo.

En esta lista os muestro algunos de ellos, los más comunes y como afectan a nuestra salud:

  • Arsénico: El arsénico elemental no es nocivo, sin embargo, sus compuestos son tóxicos capilares y celulares muy potentes. Su efecto sobre las células consiste en una inhibición de los procesos enzimáticos.
  • Plomo: Interviene como inhibidor enzimático en varios puntos de la cadena de la síntesis hematopoyética, causando una disminución de la síntesis de hemoglobina y anemia.
  • Cadmio: En intoxicación aguda por inhalación produce irritación de las vías respiratorias, nauseas y vómitos. En intoxicación produce enfisema pulmonar, anemia, daños renales y óseos. El cadmio inhalado se considera cancerígeno.
  • Cromo: En intoxicación crónica el cromo produce irritación de las vías respiratorias y en los ojos, tumores malignos de la mucosa bronquial, ulceras gástricas, lesiones renales y hepáticas.
  • Cobre: Produce lesiones en hígado y riñón. Dado que el cobre es un antagonista del zinc, una sobredosis de cobre produce un déficit de zinc; con la consiguiente depresión inmunológica. El cansancio, palidez, lesiones hepáticas, alteraciones pulmonares, enfermedades de la piel y cólicos son causa de intoxicación crónica por cobre.
  • Níquel: Produce la inhibición enzimática. Provoca roturas en las cadenas DNA. Catarros y sinusitis crónicas y el asma bronquial aparecen cuando existe una intoxicación crónica de dicho metal pesado. El cáncer de nariz y cáncer pulmonar con un periodo de latencia de 10-40 años también está asociado a una exposición prolongada o una intoxicación crónica de níquel.
  • Mercurio: Una vez inhalados, los vapores de Hg son absorbidos en un 80% por la membrana alveolar, acumulándose en hígado y riñones. En caso de exposición prolongada al mercurio, debida por ejemplo al empleo de amalgama en los dientes, los síntomas más destacados consisten en trastornos del SNC. Entre ellos: cefaleas, vértigos, temblor mercurial e intranquilidad nerviosa.
  • Talio: alteraciones psíquicas, parálisis de nervios periféricos, insomnio, caída del pelo y uñas quebradizas.
  • Zinc: Signos de déficit de cobre, trastornos del metabolismo del calcio y del hierro, trastornos del sistema inmunológico y anemia.
  • Nitratos: Nauseas, vértigos y somnolencia.